Abbott lleva más de 100 años promoviendo la salud en toda América Latina, hasta convertirse en una empresa con más de 17 000 empleados repartidos por la mayoría de los países de la región. Esa envergadura conlleva una responsabilidad genuina, y Abbott se la toma muy en serio: cuenta con instalaciones de fabricación local en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Puerto Rico que producen productos nutricionales basados en la ciencia, herramientas de diagnóstico, dispositivos médicos y medicamentos genéricos de marca adaptados a las necesidades específicas de las poblaciones latinoamericanas. Más de una docena de plantas de fabricación en toda la región garantizan que las innovaciones desarrolladas a nivel mundial lleguen a las comunidades locales de forma rápida y fiable. 

América Latina presenta algunos de los retos sanitarios más complejos del mundo: importantes desigualdades en el acceso, una carga de enfermedades no transmisibles en rápido crecimiento y poblaciones dinámicas que merecen lo mejor que la ciencia puede ofrecer. Los centros de innovación y desarrollo farmacéutico de Abbott en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú trabajan para garantizar que los nuevos medicamentos se desarrollen pensando en los pacientes latinoamericanos. La planta de fabricación de productos vasculares de la empresa en Costa Rica produce tecnologías cardiovasculares avanzadas —incluidos tratamientos para enfermedades coronarias y de las arterias periféricas— que representan un avance significativo en una región donde estas afecciones se encuentran entre las principales causas de mortalidad. Los programas de asistencia al paciente han ayudado a más de 500 000 personas en toda América Latina a costearse los medicamentos que necesitan. 

El compromiso de Abbott con América Latina va mucho más allá de los productos sanitarios. La sostenibilidad medioambiental está integrada en las operaciones de la empresa en toda la región, desde los programas de alcantarillado y tratamiento de aguas en Argentina y Colombia hasta la planta de cogeneración, los paneles solares y la planta de tratamiento de aguas residuales de México. En Chile, los empleados de Abbott patrocinan residencias de ancianos y programas de oncología preventiva. En México, la empresa ha obtenido en múltiples ocasiones la distinción de Responsabilidad Social Corporativa otorgada por el CEMEFI. No se trata de actos aislados de buena voluntad, sino de expresiones de la convicción de que el éxito de Abbott en América Latina es inseparable del bienestar de las comunidades en las que se encuentra arraigada.

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